Mejores juegos tipo soulslike si te gustó Elden Ring
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Mejores juegos tipo soulslike si te gustó Elden Ring

Si Elden Ring te dejó con ganas de más, la buena noticia es que no estás solo: pocos juegos consiguen mezclar tan bien combate exigente, exploración gratificante, jefes memorables y esa sensación de avanzar a base de paciencia, aprendizaje y orgullo. La mala noticia es que encontrar algo que esté realmente a la altura no siempre resulta fácil.

Muchos títulos intentan parecerse a la fórmula de FromSoftware, pero no todos entienden qué la hace especial. No basta con poner enemigos duros, una barra de resistencia y escenarios oscuros. Un buen soulslike necesita peso en el combate, diseño inteligente de niveles, progresión satisfactoria y una curva de dificultad que castigue, sí, pero que también enseñe.

Por eso, en esta selección no vas a ver juegos metidos con calzador. Aquí están las opciones que de verdad merecen la pena si buscas volver a sentir esa mezcla de tensión, descubrimiento y recompensa que convirtió a Elden Ring en una referencia del género.

Qué hace grande a un buen soulslike después de Elden Ring

Antes de elegir tu próxima aventura, conviene tener claro qué tipo de experiencia quieres repetir. Porque no todos los soulslike brillan por lo mismo.

Algunos destacan por su combate técnico, otros por la ambientación opresiva, otros por la variedad de builds y otros por ofrecer una estructura más directa y menos abierta. Si te gustó Elden Ring, seguramente buscas una combinación de varios elementos:

  • Combates desafiantes, pero justos.
  • Jefes que obligan a aprender patrones.
  • Exploración con premio real, no simple relleno.
  • Construcción de personaje con margen para experimentar.
  • Mundo con identidad propia, misterio y personalidad.

La clave está en entender que no todos los juegos de esta lista te darán exactamente lo mismo que Elden Ring. Algunos se acercan por la parte del combate, otros por la exploración, y otros por el sentido de progresión. Esa diferencia es importante para no llevarte una decepción.

Tabla rápida: qué juego elegir según lo que más te gustó de Elden Ring

JuegoLo mejorNivel de dificultadIdeal si buscas…
Dark Souls IIICombate clásico y jefes excelentesAltoLa raíz más directa de Elden Ring
BloodborneAgresividad y ritmo frenéticoAltoAcción rápida y atmósfera brutal
Sekiro: Shadows Die TwicePrecisión, parrys y duelosMuy altoUn reto puro basado en habilidad
Lies of PDiseño refinado y gran equilibrioAltoUn soulslike moderno y muy pulido
Nioh 2Profundidad mecánica y buildsMuy altoMucha personalización y combate técnico
Lords of the FallenFantasía oscura y doble mundoAltoUna experiencia cercana al tono de Elden Ring
Remnant 2Soulslike con armas de fuegoMedio-AltoCooperativo y acción distinta
Hollow KnightExploración y dificultad en 2DAltoSensación soulslike en formato metroidvania
Demon’s Souls RemakeElegancia visual y esencia clásicaAltoVer de dónde nace todo
Mortal ShellCombate pesado y propuesta compactaMedio-AltoUna experiencia más breve pero intensa

Dark Souls III, la recomendación más natural

Si te gustó Elden Ring y quieres ir a una apuesta segura, Dark Souls III es probablemente el primer juego que deberías jugar. Comparte con Elden Ring una base clarísima: combate táctico, esquivas con peso, jefes espectaculares y una dirección artística que mezcla ruina, grandeza y decadencia como pocos estudios saben hacer.

Su principal diferencia está en la estructura. Aquí no hay un mundo abierto enorme, sino un progreso más lineal e interconectado. Eso no es un defecto; al contrario, para muchos jugadores supone una ventaja, porque el ritmo está mucho más controlado y cada zona tiene una intención muy clara.

Además, varios de sus combates contra jefes siguen estando entre los mejores del género. Si en Elden Ring disfrutabas especialmente cuando un jefe te obligaba a leer ataques, medir la distancia y mantener la calma, aquí te vas a sentir como en casa.

Por qué merece la pena: ofrece una experiencia muy cercana en sensaciones, pero más concentrada y directa.
Para quién es perfecto: para quien quiera “más Elden Ring”, pero sin el componente de mundo abierto.

Bloodborne, si lo que más te atrapó fue la agresividad y la atmósfera

Bloodborne no se parece a Elden Ring en estructura, pero sí en algo más importante: en su capacidad para dejarte con el corazón acelerado después de cada combate. Aquí el juego te empuja a ser ofensivo, a recuperar vida atacando y a entender que la pasividad se paga cara.

El resultado es una experiencia más rápida, más violenta y más visceral. Donde otros soulslike premian la paciencia extrema, Bloodborne recompensa la decisión, el tempo y la lectura valiente del enemigo.

A eso se suma una ambientación extraordinaria, con un tono entre lo gótico, lo decadente y lo pesadillesco que sigue siendo único. No es solo un gran soulslike: es uno de esos juegos con personalidad irrepetible.

Por qué merece la pena: cambia el ritmo sin perder la esencia del desafío.
Para quién es perfecto: para quien quiera menos escudo, más iniciativa y una atmósfera inolvidable.

Sekiro: Shadows Die Twice, el examen definitivo de habilidad

Quien llegue a Sekiro esperando un Elden Ring con samuráis se llevará una sorpresa. Comparte ADN con los soulslike, sí, pero su filosofía es distinta. Aquí casi todo gira alrededor del dominio del parry, la postura y el duelo directo.

No hay tanta libertad para crear builds ni para resolver encuentros desde estilos muy distintos. A cambio, el combate alcanza un nivel de precisión extraordinario. Cuando entiendes cómo funciona, cada pelea parece una coreografía letal.

Es uno de los títulos más exigentes de toda la lista, pero también uno de los más satisfactorios. En Sekiro no sientes que hayas subido estadísticas para superar un obstáculo: sientes que tú has mejorado como jugador.

Por qué merece la pena: ofrece uno de los mejores sistemas de combate que ha dado el género.
Para quién es perfecto: para quien valore el reto puro y no necesite una gran personalización del personaje.

Lies of P, la sorpresa que superó expectativas

Pocos juegos recientes han entendido tan bien la fórmula soulslike como Lies of P. Lejos de quedarse en una copia sin alma, consigue ofrecer una experiencia con identidad, buen ritmo y un nivel de pulido que lo coloca entre los mejores del subgénero.

Su ambientación inspirada en una versión oscura de Pinocho funciona muchísimo mejor de lo que suena sobre el papel. Pero lo más importante está en el mando: combate sólido, jefes exigentes, progresión bien medida y sistemas como las armas combinables o el brazo mecánico que añaden variedad real.

También destaca por algo que no siempre se menciona lo suficiente: sabe ser difícil sin volverse caótico. Esa sensación de aprender poco a poco, mejorar un detalle, volver a intentarlo y salir victorioso está muy bien construida.

Por qué merece la pena: es uno de los soulslike no desarrollados por FromSoftware más completos y equilibrados.
Para quién es perfecto: para quien quiera una propuesta moderna, refinada y muy fiel al espíritu del género.

Nioh 2, profundidad mecánica para quien quiere dominar sistemas complejos

Si Elden Ring te conquistó por la posibilidad de crear builds, probar armas y refinar tu forma de combatir, Nioh 2 puede darte muchas horas de felicidad. Eso sí: su enfoque es más técnico, más rápido y bastante más denso en sistemas.

Aquí importa muchísimo la gestión del ki, las posturas, los combos, las habilidades demoníacas y el equipo. No es un juego que se entienda del todo en una tarde; exige compromiso y ganas de aprender.

A cambio, ofrece una profundidad mecánica enorme. Cuando empiezas a dominarlo, el combate se vuelve una maravilla de precisión, agresividad y control. Puede resultar abrumador al principio, pero tiene una recompensa enorme para el jugador que entra de verdad en su propuesta.

Por qué merece la pena: combina desafío, botín y combate avanzado con muchísimo recorrido.
Para quién es perfecto: para quien disfrute afinando sistemas y sacando partido a cada herramienta.

Lords of the Fallen, una alternativa ambiciosa con buenas ideas

Lords of the Fallen destaca sobre todo por su ambientación de fantasía oscura y por la mecánica de los dos mundos, que añade una capa interesante a la exploración. Esa dualidad aporta personalidad y consigue que el avance tenga un punto más inquietante y estratégico.

Su combate busca una sensación pesada y contundente, más cercana a la tradición clásica del género. No todo el mundo conectará igual con su ritmo, pero cuando encaja, transmite muy bien esa idea de peligro constante y avance sufrido.

No alcanza la consistencia de los mejores de la lista, pero sí ofrece momentos muy sólidos, un apartado visual potente y una experiencia que puede gustar especialmente a quien valore más el tono, la atmósfera y la presencia del mundo que la perfección absoluta en cada sistema.

Por qué merece la pena: propone una aventura sombría, desafiante y con ideas visuales memorables.
Para quién es perfecto: para quien quiera seguir en la línea de la fantasía oscura con una propuesta ambiciosa.

Remnant 2, para cambiar de aire sin salir del desafío

No todos los jugadores que amaron Elden Ring buscan repetir exactamente la misma fórmula con espada y escudo. Remnant 2 es una opción ideal para quien quiera conservar la sensación de peligro, progresión y jefes duros, pero con un giro claro hacia la acción con armas de fuego.

Su gran acierto está en que no se limita a “hacer un soulslike con pistolas”. Tiene personalidad propia, estructuras rejugables, mundos con secretos y un cooperativo muy disfrutable. Además, consigue que la dificultad siga siendo importante sin perder dinamismo.

La gestión de arquetipos, equipo y habilidades aporta bastante profundidad. No tiene el mismo peso melancólico de otros títulos de la lista, pero sí un ritmo muy agradecido y una identidad bien marcada.

Por qué merece la pena: introduce variedad y frescura sin renunciar al reto.
Para quién es perfecto: para quien quiera algo distinto, especialmente si disfruta jugando acompañado.

Hollow Knight, la joya en 2D que todo fan del género debería probar

Aunque no sea un soulslike puro en tres dimensiones, Hollow Knight comparte muchas de las sensaciones que hacen especiales a estos juegos: exploración exigente, mapa lleno de secretos, combates tensos, jefes duros y una narrativa ambiental que se siente más de lo que se explica.

Su mundo está construido con una delicadeza extraordinaria. Cada hallazgo tiene valor. Cada zona despierta curiosidad. Cada derrota enseña algo. Y todo ello con una dirección artística preciosa, una música inspiradísima y un control excelente.

Para muchos jugadores, es uno de los títulos que mejor reproduce esa mezcla de soledad, misterio y superación que tanto engancha en Elden Ring, aunque lo haga desde otra perspectiva.

Por qué merece la pena: es una obra maestra de la exploración y el desafío.
Para quién es perfecto: para quien no tenga problema en pasar al 2D si la calidad lo compensa.

Demon’s Souls Remake, el origen con una presentación espectacular

Volver a Demon’s Souls es volver a la semilla de muchas ideas que luego perfeccionaría FromSoftware. Su remake ofrece una puesta en escena impresionante y permite descubrir cómo nació una forma de entender el diseño de acción y rol que acabó marcando a toda una generación.

Tiene una estructura más fragmentada por mundos y algunas decisiones menos cómodas que en títulos posteriores, pero precisamente ahí está parte de su encanto. Es más rígido, más directo y, en algunos aspectos, más cruel.

Jugarlo después de Elden Ring tiene algo fascinante: permite reconocer muchas bases del género y ver cómo se construyó el camino hasta llegar a una obra tan enorme.

Por qué merece la pena: es historia viva del género con un acabado visual sobresaliente.
Para quién es perfecto: para quien quiera conocer las raíces de la fórmula.

Mortal Shell, breve, intenso y con personalidad

Mortal Shell no tiene el presupuesto ni la escala de otros nombres de la lista, pero sí una idea interesante: convertir cada combate en una cuestión de timing, resistencia y uso inteligente de la mecánica de endurecimiento.

No es tan variado ni tan grande como otros títulos, pero ofrece una experiencia compacta, sobria y con identidad. Su ritmo puede sentirse más lento y pesado, algo que a unos jugadores les encantará y a otros no tanto, pero en ningún caso parece un clon sin ideas.

Es una opción recomendable si buscas algo más contenido, con menos horas de duración, pero capaz de dejar buenos momentos y enfrentamientos intensos.

Por qué merece la pena: ofrece un enfoque distinto y concentrado.
Para quién es perfecto: para quien quiera un soulslike más corto y manejable.

Cuál deberías jugar primero según tu perfil

Elegir el siguiente juego depende mucho de qué fue exactamente lo que te enamoró de Elden Ring. Esta guía rápida te lo pone fácil:

Si querías más combates y jefes del estilo clásico

Empieza por Dark Souls III. Es la transición más natural y una apuesta casi imposible de fallar.

Si lo que más te gustó fue la sensación de reto puro

Ve a por Sekiro. Es más duro, más exigente y menos flexible, pero también más gratificante para quien disfruta perfeccionando su ejecución.

Si buscas una alternativa moderna y muy equilibrada

Tu opción es Lies of P. Tiene muy buen nivel en casi todos los apartados y entra con facilidad incluso si vienes con el listón alto.

Si te interesa la atmósfera por encima de todo

Bloodborne sigue siendo insuperable en tono, tensión y personalidad.

Si te encanta montar builds y profundizar en sistemas

Elige Nioh 2. Es probablemente el más rico en posibilidades de combate y personalización.

Si prefieres algo distinto pero con alma exigente

Remnant 2 y Hollow Knight son dos elecciones magníficas, cada una en su terreno.

Errores habituales al buscar un “nuevo Elden Ring”

Uno de los fallos más frecuentes es creer que cualquier juego difícil ya entra automáticamente en la misma conversación. No es así. La dificultad, por sí sola, no convierte un título en una alternativa valiosa.

Otro error común es buscar una copia exacta. Lo que hizo grande a Elden Ring no fue solo su dificultad, sino la mezcla de libertad, misterio, combate, descubrimiento y sensación de aventura. Algunos juegos replican una parte de ese cóctel mejor que otros.

También conviene evitar comparaciones injustas. No todos los títulos necesitan ser enormes, tener mundo abierto o ofrecer decenas de builds para merecer la pena. A veces una experiencia más cerrada, pero más intensa, puede dejar un recuerdo incluso más fuerte.

La elección más inteligente si vienes de Elden Ring

Si hubiera que recomendar solo tres nombres para acertar casi seguro, serían estos:

Dark Souls III, porque conserva la esencia más reconocible y la convierte en una aventura compacta y brillante.
Lies of P, porque ha demostrado una comprensión admirable de la fórmula y la ejecuta con muchísimo nivel.
Sekiro, porque representa el lado más puro, afilado y desafiante del combate de autor.

A partir de ahí, todo depende de tu apetito como jugador. Si quieres atmósfera, ve con Bloodborne. Si quieres sistemas y profundidad, Nioh 2. Si buscas algo diferente sin renunciar al desafío, Remnant 2 o Hollow Knight pueden darte muchas alegrías.

Lo importante es no perseguir una copia sin alma, sino encontrar el juego que mejor encaje con aquello que hizo que Elden Ring te atrapara durante tantas horas. Cuando aciertas con eso, la siguiente gran aventura llega antes de lo que imaginas.

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